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¿DÓNDE ESTÁN LOS NACIONAL REVOLUCIONARIOS?

Este texto no va dirigido a esos otros
que van de revolucionarios y de rebeldes.


Bien, a vosotros que vais de revolucionaros, respondedme a ¿qué es ser un revolucionario?: ¿Un fetiche? ¿Una moda? ¿Una promesa de futuro que os embarga mientras tanto de esperanza en que llegará algún día una revolución? ¿Vuestro rol? ¿Una tribu urbana? ¿Un estado de ánimo que os hace sentir guays? ¿Hacerle la pelota al sistema? ¿Ser, aunque parezca contradictorio, el sistema, una expresión más del sistema? ¿Ser groseros, desagradables, malhablados? ¿Tener mil tatuajes y ser sólo un tatuado? ¿Presumir y ser un mero adorador de Hitler y de Mussolini cual adolescente que se toca viendo el poster de la última ramera que sale en una revista porno? ¿Ser un nostálgico de los años veinte, treinta y cuarenta del siglo pasado? ¿Ser un tío de izquierdas con la bandera española alzada? ¡Decidme qué es ser tal cosa sin que me haga reír!

La nueva revolución, si ha de venir, la harán hombres y mujeres dispuestos a perderlo todo por nada... o por todo. Y es muy probable que a ella se unan hombres y mujeres que no tengan nada que perder. La harán hombres dispuestos a tomar decisiones valientes y a veces dolorosas, hombres decididos a conseguir aquello por lo que luchan sin piedad, con constancia y tesón. La nueva revolución, si ha de venir, la harán hombres nobles, hombres leales, hombres obedientes a su voluntad, hombres radicales que no dejen lugar a la duda y a sus posibilidades, hombres transparentes, pero sobre todo hombres honrados, hombres incorruptibles, hombres que sean una superación de sí mismos en cada momento, hombres que sepan ser compañeros, hombres que sepan de la unidad y conozcan al enemigo, y una vez conocido éste sepan tratarlo como se merece.

Y entre los nacionalistas, dispuestos a tales sacrificios... ¿dónde? Por lo que afirmo que los revolucionarios no existen y que el futuro se muestra en el mismo plano de existencia revolucionaria, al menos para nosotros (yo y mis iguales), que poco podemos hacer... que vivimos como si no existiéramos. Pocos en número, es escasa la fuerza; escasa la fuerza, es imposible cualquier pretensión. En el futuro atomizado, en el futuro desnacionalizado, ¡nuestro presente!, hemos los individuos vivir lo más consecuentemente con nosotros mismos. La revolución consistirá en resistir a cada golpe que recibamos del sistema, permanecer puros en lo único que nos puede pertenecer: ser nosotros mismos. Quizá gota a gota pueda llenarse un vaso... y ese quizá deja a la vista que también soy un hombre con esperanza, muy a mi pesar, muy a mi pesar...

Y es muy posible que muchos esperen a que se les quite todo para ser revolucionarios de verdad, es decir, de acción. Muchos se harán revolucionarios una vez no tengan nada. Si son necesarios tiempos de escasez, si son necesarios más tiempos malos hasta la maldad para que la gente despierte, que así sea. Y bien, ya peco de esperanza de nuevo, pues pensar en un despertar revolucionario es mucho esperar de algo que no tiene su origen en nuestra propia voluntad, un hombre solo.

Ser nacional revolucionario no es ninguna etiqueta, no es una marca que deba vivir con uno siempre, es algo circunstancial. El final de esa circunstancia será consecuencia del triunfo de la revolución.

Enlaces de interés y de obligada lectura (formación):
- ¿Qué significa Nacional Revolucionario?
- Ernst Niekisch
- Revolución Conservadora

LA TIRANÍA DEMOCRÁTICA: LA IDEOLOGÍA ENGAÑABOBOS


Este discurso sería una provocación en cualquier otro lugar, pero no aquí, donde se reúne Foro Identidad cada dos semanas para entablar un duro combate entre las ideas libremente expuestas. Advierto que este discurso es mi opinión, hablo yo y sólo yo, de forma subjetiva, con la pretensión de contribuir al debate y nada más, por lo que no quiero reproches sobre su orientación ni que nadie se sienta atacado. Por lo demás, que a nadie le pille por sorpresa este discurso, bien conocido soy por no ser un amante de la democracia parlamentaria y todo aquello que represente debilidad y desidia.

Comencemos abruptamente: ¡el tolerante es una calamidad! Y eso es algo que lo saben muchos, incluso los que dicen ser tolerantes. Si no lo saben o alguien de aquí no lo sabía, lo digo yo. Una cosa es respetar, otra tolerar; lo primero es razonable, cívico, necesario, o casi necesario, porque a veces puede no serlo; pero lo segundo es, como he dicho anteriormente, una calamidad. Pocos tolerantes son los que yo conozco, y los que podría haber conocido he evitado conocerlos, pues yo no me junto con borregos. Me da igual que alguien me diga que es tolerante, como si yo me tuviera que creer todo lo que me dicen. Por lo tanto, me congratulo de que aquí, en Foro Identidad, seamos unos intolerantes consumados, necesariamente intolerantes, porque por necesidad no somos estúpidos. Si fuéramos estúpidos no vendríamos a este foro. Y me detendré en esto que expongo, para aclarar a los incrédulos el atrevimiento de mis palabras.

Tolerar es asumir cualquier cosa sin resistencia. El tolerar es, en su máxima expresión, el "me da igual", el "lo acepto", el "por qué no", el "está bien"... ¡la indiferencia! La tolerancia es la actitud del nuevo modelo de esclavo generado por la democracia, un nuevo hombre de inacción crítica, intelectual y volitiva, despojado del espíritu de lucha y de su propia identidad. A este hombre le da igual todo lo que no sea él mismo, pues no tiene más remedio que soportarse. Tolerar es no discutir. Yo siempre le digo al "tolerante", cuando me insulta o me critica una idea: «Tolerante, ¿por qué me discute, no acepta usted cualquier idea? ¿No dice usted ser tolerante?» Y es que la tolerancia es en sí misma ajena a la discusión. Así que observemos a nuestro alrededor, mirémonos a la cara, y observemos sin miedo: el mundo, el mundo entero, es hipócritamente tolerante y absolutamente intolerante. Así que el mundo es, en este sentido, algo poco estúpido, porque la intolerancia significa que "hasta aquí acepto", "hasta aquí he llegado", "no todo vale". Y así debe ser, las ideas y los actos se enfrentan y algunos pierden y otros ganan. Yo, cuando vengo a Foro Identidad, me regodeo en toda nuestra brillante intolerancia, porque es la esencia de nuestro foro, de cualquier foro libre, de cualquier foro donde se juntan personas a pelear con las ideas. Es por ello que me atrevo a decir que nuestra clase política es estúpida, pues sumida en la tolerancia, en la neutralidad política, y esto viendo más allá del teatro que hay montado, vemos que no hay una confrontación real entre amigos y enemigos.

Otro de los logros de la tolerancia democrática es que los imbéciles pueden hablar y decidir. Cuando eso ocurre un pueblo se hunde, pues se reniega de la calidad y de la excelencia. Yo digo que no, que no todos pueden hablar, que no todo el mundo tiene el mismo valor, que no todos somos iguales y que hay personas mejores que otras. Esto es una realidad.

Así pues, ya he desquebrajado uno de los elementos esenciales de la democracia, o de lo que nos han dicho que es la democracia, y que es, en esta democracia, inexistente por imposible: la tolerancia.

Otro de los mitos de la democracia es la soberanía popular. ¿Existe tal cosa? Para que haya soberanía popular debe haber una identidad concreta en un grupo de gente concreta, y hoy, radicalmente puedo decir que no hay pueblo, sino una masa desarraigada. Lo que queda de pueblo es tratado como una entelequia, como una antigualla, y es que dentro de poco los españoles que quedemos viviremos en reservas, como los indios, si no es que acabamos aniquilados bajo el cielo de la estrella y la media luna. En un país donde lo único que define la nacionalidad es el DNI la pertenencia al pueblo se ha perdido, así como la conciencia de tal. Así que, ¿soberanía popular? No es posible, ahora mismo no; o al menos no es posible la del pueblo español.

Nos han dicho que por votar cada cuatro años somos libres. Eso es una chiquillada. Cada cuatro años votamos y luego vemos cómo hacen con lo que hemos votado lo que quieren: ¿cuántos casos de transfuguismo hay? ¿Y la ley electoral? La ley electoral es antidemocrática, y más con las nuevas normas que restringen la pluralidad política, es decir, la participación de partidos si no cumplen ciertos requisitos. Y bien, votamos y decidimos a quien sentamos cada cuatro años (Eso si, decide la mayoría, no el pueblo, un claro ejemplo de que prevalece la cantidad sobre la calidad). ¿Y luego qué? Supongamos que hemos decidido algo. Luego ese a quien hemos sentado hace lo que le da la gana, pues ese hombre no sirve al pueblo, sino sus propios intereses de partido y personales... y a otros privados: ¡la democracia es también la tiranía de los caprichosos! Yo prefiero mil veces a un líder que a un político profesional. Yo quiero a un hombre con valores, a un hombre capaz de darlo todo por el pueblo que presumiblemente ama. Yo no quiero democracia, es decir, a charlatanes, sino a hombres que lleven un país como un marino su barco, firme por los mares, evitando que se hunda. Quiero a un capitán, quiero a un líder, quiero a alguien que sea capaz de tomar decisiones.

Otro mito de la democracia es la libertad. Es por ello que a difícil tarea es a la que nos enfrentamos los librepensadores en esta época de decadencia, difícil tarea en un mundo donde todos hacen uso de la palabra libertad sin ejercerla. En la democracia es libre sólo aquel que acepta todas las máximas democráticas tal como los autodenominados demócratas las han venido exponiendo. El demócrata te dice lo que es demócrata y lo que no es demócrata. Y hoy, lo que no es demócrata debe ser reducido. Y luego te vienen hablando de tolerancia y bla bla bla.

Yo nací el año 1981, durante los inicios de la orgia "memocrática". Ya había ocurrido el intento golpista. Luego me educó la logse y me enseñaron a distinguir entre el fascista y el demócrata. Básicamente facha era todo lo que había antes desde el inicio de los tiempos hasta no hacía mucho... "desde hace poco el pueblo es libre", me dijeron. Pero hay más. Los docentes me explicaron que fascistas son todos aquellos que no desean la libertad de expresión, es decir, no se trataba de gente que no te dejara decir cosas, sino que te decían lo que se debía o no decir. También son aquellos o eran aquellos que persiguen o perseguían a los de pensamiento diferente, además de ser aquellos que defienden a los ricachones. Y es que todos los fachas son ricachones, me dijeron, todos son capitalistas y están en contra del trabajador. Sin embargo, los demócratas son gente humilde, es decir, gente que no hace ostentación de riqueza, gente generosa y que mira por el pueblo. Son también luchadores por la libertad y radicalmente tolerantes. Los demócratas son buenos, los fachas son malos. Pues bien, en este mundo tan extraño que me ha tocado vivir aún no he conocido a un demócrata, y si los hay, o son minoritarios, o son perseguidos o... ¡paradoja!, les llaman fachas.

Y bien, no se confundan, en esta parrafada demócrata significa, al menos si nos referimos al demócrata perseguido, "aquel que piensa que el poder debe emanar del pueblo, pero de un pueblo homogéneo y firmemente constituido con la mira puesta en la única empresa noble: la patria, la nación...".

Y quiero finalizar hablando del tema "Libia", sobre lo que hemos vivido durante los últimos meses. Para ello transcribiré varias parrafadas que escribí en otros foros y que he unido en un sólo texto:

«Lo más lamentable es que ayer, hablando con muchos, deduje que el sentimiento generalizado es de felicidad ante la muerte de Gadafi. Me llamó la atención, gente que está todo el día con la “paz”, los derechos humanos, etc. etc. en la boca. Es la doble vara de los “demócratas”, que de demócratas tienen poco. La lucha metapolítica debe ser a conciencia, porque cambiar esta mentalidad va a ser complicado.

Los medios de comunicación también han hecho la guerra y son un elemento que hace posible la inexistencia de una democracia real, y he ahí que debemos responsabilizarles de toda esta opinión pública, que no es del público, sino de la tele. Los medios han llamado tirano, dictador y bla bla bla a Gadafi, ¡y qué más daría eso! Nos han vendido que esos rebeldes quieren la democracia y demás, y ya veremos lo que pasa en todos esos países. Los cristianos estarán temblando, por ejemplo.

La democracia es una tiranía más, te da con el mazo y te atiza con fuerza de otra forma, te llena el estómago y con eso pretende amansarte. La gente piensa que con la democracia ya hay libertad y valores, y con la democracia nunca ha habido tales cosas: la democracia de hoy es la sirvienta del capital. Eso sí, un logro interesante, los tiranillos se van rotando cada cuatro años. ¿Qué decide el pueblo en una democracia? En el poder quiero gente honrada, un líder que sepa dirigirnos hacia la victoria. Gadafi supo dirigir a su pueblo, le pese a quien le pese. Libia vivía el mejor momento de su historia en lo económico, Gadafi fue un líder y al principio del conflicto generado por el NOM Gadafi estaba ganando la guerra hasta que se inventaron lo de ataques a civiles y demás para que la OTAN tuviera una excusa ante la opinión pública de eso que llaman Occidente.

En un futuro, quién sabe, podremos juzgar a los mandatarios de la OTAN, a los ex presidentes yanquis, al “bueno” de ZP, a Sarkozy y a Berlusconi, por lo que han hecho en Libia y en otros muchos sitios, por lo que han promovido y siguen promoviendo. ¡Hay tantos responsables!

Y Gadafi no era un santo, lo sé, no soy tan ingenuo ni tan estúpido como para pensar eso. Saddam Hussein tampoco era un Santo. No lo fueron ni Hitler ni Mussolini. Tampoco lo era Stalin, ni lo es Carrillo. No lo es tampoco Obama, ni lo es Zapatero, ni Berlusconi, ni Sarkozy. Santos hay ninguno, y si encontráis alguno traérmelo para que desenmascare su apariencia de bondad. Ser demócrata no te convierte en bueno, hoy simplemente te da legalidad en tus acciones, aunque sean acciones criminales.

Y pensar que puedo acabar como Gadafi algún día, sodomizado y humillado, gracias al talante democrático que se ha demostrado en las "primaveras árabes" y en occidente, me ayuda a ser menos compasivo. No se ha liberado a nadie en todos esos países árabes, sólo los recursos naturales. La democracia es una tiranía más, lo demuestra cada día, y sus métodos son demoledores y sanguinarios... siempre de la mano del capital»■

LEÓN RIENTE


León Riente es todo un espectáculo en persona. Es un aguerrido patriota, un nacionalista y un revolucionario, y también un pagano y un racialista de primera, pero ante todo es, como yo y muchos de los que siguen este blog, un librepensador; pero antes de eso, antes de lo primero, es persona, es un hombre, es un ser con emociones, debilidades y fortalezas. Pocos hay como él que sin pudor defienden a su raza y a su pueblo, aunque ello provoque cierto rechazo social entre el personal programado por el sistema, un personal programado para odiarse a sí mismo y para repudiar todo aquello que les ha traído hasta su presente. Y no me refiero a la historia de España, sino al hilo de sangre que le precede a cada uno. Es la traición a la propia sangre el mayor sacrilegio de la modernidad, y es que es la sangre donde se centra y se encuentra toda posibilidad real de espiritualidad humana casi tangible. El hecho de que se pueda ver, incluso tocar, no lo hace menos espiritual. Los paganos son hombres de vista, no de oído, los dioses no son fantasías racionales, sino un hecho consumado, una realidad evidente. Y llegará, señores, llegará el día que los hombres blancos podamos reclamar de nuevo nuestro derecho de sangre sobre estas tierras, nuestro ius sanguinis, y expulsar a los traidores y mancillados.

Tengo la suerte de ser amigo de León Riente y compartir con él ciertos momentos. Más de una vez me ha acompañado a mis marchas por el bosque, por la llanura o por las alturas, y bien he de decir que viéndolo por esos parajes, arrojado a la existencia cual león en su sabana, se desenvuelve como si se tratara de su propia casa.

Muchos se pensarán si uno es tal como escribe en el blog. Es decir, si la sombra que uno proyecta de sí mismo por internet se ve reflejada de algún modo en la realidad. Tengo que asegurar que si de León Riente se percibe una fuerza mayúscula, una claridad desnuda y una impetuosidad controlada, además de una gran intelectualidad y cultura, y sabiduría, y madurez... en la realidad es así pero... mejor.

Y bien, una noche cualquiera León Riente y yo quedamos. No quedamos para hablar nada más, sino para beber cerveza, una tras otra. A lo largo del trayecto que nos llevaría a la cervecería observamos cómo los magrebíes y sus tiendas ocupan varias calles. Ya se ven con descaro bandas de moros pululando por las aceras, echando mano de nuestras mujeres blancas y mirándonos desafiantes tanto a León como a mí; pero nuestros ojos claros también desafían a los de ojos negros. Ojalá ese desafío se materializara en violencia hacia nosotros, hacia todos los blancos. No podéis imaginaros el hambre que tenemos de pelea, pero no de pelearnos porque sí, sino para defender lo que nos pertenece. Llegado al punto de que el extranjero se enseñorea, llegado al punto de la ausencia de un estado nacional, anhelamos la guerra como una vía de purificación, como un ascenso espiritual, semejante al sentimiento de un espartano en plena casquería. Derecho a defendernos, derecho que nos damos nosotros. Llegado el momento, de ser necesario, aplicaremos nuestro propio derecho: así hablan los soberanos.

Los establecimientos chinos no son pocos. También ocupan bastante en Algeciras. Pero esta gente son educados, inteligentemente educados, se integran, inteligentemente se integran, no se mestizan, pues sabiamente tienen conciencia de lo que es su etnia, es decir, su raza más su cultura.

Llegamos a la cervecería. Empezamos a beber con auténtico goce. Hablamos de varias cosas: sobre los últimos artículos de El Mundo Daorino, sobre Fichte, sobre Cavalli Sforza, sobre el matrimonio, sobre los hijos... Mientras bebemos, observamos que el fenómeno de la conguización, en la ciudad que esta noche nos acoge, está más extendido de lo que nosotros deseamos. Pero más extendido están aún ciertos rasgos mediorientales. Así, derivado de estas cuestiones, León Riente y yo empezamos a disertar sobre ciertos tipos de mucho interés para nuestros desarrollos sociogenéticos: el agricultor neolítico, el cazador-recolector cromañoide, el pastor indoeuropeo, etc. Quiero decir que la cerveza no es un eximente para nosotros a la hora de hablar de temas que creemos serios.

Tras todo esto, salimos de la cervecería, más alegres de lo que entramos. Justo enfrente, ante nuestros ojos sorprendidos, observamos como un grupo de personas danzaban con músicas extrañas. Los fenotipos eran variados y los colores abigarrados. Nada de homogeneidad, nada de pureza. La calle estaba plenamente bastardizada. ¡Oh, desgracia nuestra! ¡Esto es lo que ha provocado más de dos mil años de cristianismo y sus hijos marxistas! ¡Esto es lo que ha provocado tanto amor indiscriminado y sin conciencia de lo que se ama! ¡Esto es lo que pasa cuando no se enseña a amar, cuando la gente no sabe lo que es un valor! Promiscuidad pululante, juventud desnortada, padres orgullosos... ¡de qué! Mujeres con poca ropa, las menos recatadas, las más emputecidas... Y los chicos, ¡oh!, excitados, deseosos y malcriados por unas chicas que lo dan todo hecho, todo cocinado, todo sin forzar al varón a conquistarla. Entonces León Riente irrumpió en aquella verbena popular... ¡pero popular de no se sabe qué pueblo! -desde luego no era el español-, donde una heterogénea muchedumbre adornaba el mundo sensible con bailes ininteligibles y pavorosos, intentado dar sentido a unos ritmos que sonaban negroides y a todo volumen. No existía ningún pudor estético, el caos y la asimetría inundaban todo a nuestro alrededor.

Y bien, León Riente irrumpió en la verbena popular, irrumpió porque ocupaba toda la calle... Sí, y no lo hizo para bailar. Tras él observé con asombro cómo separaba una a una a un montón de parejas interraciales que bailaban abrazadas, cogidas de la cintura, separaba a aquellas en las que había un español, o una española, ¡separaba a posibles futuras familias mestizas! El personal allí presente, sin poder dar crédito, se quedó con la boca abierta al no poder hacer nada contra tal ímpetu. No obstante, aquel que intentara tocar a León Riente seguramente se vería reducido al instante. Tras esta tarea, la verbena extranjera prosiguió.

León Riente, aún furioso, marcó el camino hacia la siguiente cervecería. Pero de repente me vi solo por la calle y al echar la vista atrás me encontré a un fornido León cogiendo en peso una lavadora, levantándola por encima de sí como si se tratara de una pluma. Consecutivamente, en arrebato de fiereza celtíbera, con su rostro levemente sonrojado, empotró contra un pivote de hierro el pesado objeto, fragmentándolo en varias partes. Finalmente, León Riente y yo nos dirigimos a una nueva cervecería. Más relajado, León Riente bebió y rió y luego nos marchamos a nuestras respectivas casas por unas tierras que cada vez eran menos nuestras.■

ENSAYO SOBRE EL CORPORATIVISMO (III)

por Soldado Vikingo


Tras la publicación de las dos entradas tituladas “Ensayo sobre el corporativismo”, que trataban sobre la visión de la economía defendida por la tercera vía política, pensaba publicar una tercera. Mi intención era escribir sobre el sindicalismo vertical frente al sindicalismo de clase defendido históricamente por el marxismo y el anarquismo. No obstante, se puede decir que era un completo ignorante sobre el tema. Apenas conocía lo básico sobre la doctrina de la Falange en materia sindical. Es por eso que he decidido tirar de “hemeroteca”. He tenido la fortuna de poder entrevistar para “La Nación Digital” a Carlos Rodríguez y a Jorge Garrido, líderes sindicales de Trabajadores Nacional Sindicalistas y Unión Nacional de Trabajadores respectivamente, los dos sindicatos falangistas que existen actualmente en España.

Las preguntas realizadas a ambos fueron muy parecidas, por lo que creo que nos servirán para sacar un punto de vista más amplio y claro.

Antes que nada, hay que dejar claro a ciertos elementos que el sindicalismo falangista si existe (para la mentalidad de algunos no puede haber más sindicatos que UGT, CCOO y CNT).

Unión Nacional de Trabajadores (UNT) surgió a finales de 1977 y se legalizó a comienzos de 1978, tal y como nos contó Jorge Garrido, quien aseguró además que UNT “hunde sus raíces en la Central Obrera Nacional Sindicalista (CONS) de 1934”.

Jorge Garrido, líder de la Unión Nacional de Trabajadores
Mucho más reciente resulta Trabajadores Nacional Sindicalistas (TNS), quienes presentaron sus estatutos el 18 de Julio de 2003 en el Ministerio de Trabajo, teniendo que reformarlos dos veces y legalizándose por fin en el mes de Septiembre del mismo año.

¿Y cuál es la opinión del sindicalismo falangista ante los sindicatos del Sistema?:

Esto fue lo que nos respondió Carlos Rodríguez:

El drama de España es que nunca ha tenido una izquierda con sentimiento nacional, pero en la actualidad el drama es mayor, no sólo no se ha hecho nacional sino que además ha dejado de ser de izquierdas. Son todos capitalistas. La izquierda siempre ha postulado la lucha de clases frente a la derecha que postula la lucha de partidos, en el momento en que los partidos de izquierdas han aceptado las democracias de partido, se han hecho también de derechas, pero una derecha meramente económica y repugnantemente liberal, y de la misma forma que el marxismo considera a la persona como una parte más de la producción, el liberalismo la considera como parte de la economía. En los dos conceptos se despoja de valores a la persona, convirtiéndola en un caso en un martillo y en otro caso en una letra de cambio. En cuanto a los sindicatos anarquistas, son como el silencio, en cuanto se habla de él se le niega.

Carlos Rodríguez, líder de Trabajadores Nacional Sindicalistas

Y respecto al Nacional Sindicalismo, se le niega la posibilidad de acudir a los medios de difusión, porque saben de sobra que es una doctrina que enamora y aporta soluciones, es por lo que dan constantemente mensajes perversos sobre nuestra idea, pero estoy convencido de que en España, excluyendo chupones y vagos, todos tenemos un nacional sindicalista dentro; por eso todo nuestro énfasis lo ponemos en la persona; nuestro deseado estado antropocéntrico. Tenemos que conseguir que se conjugue lo que son con lo que sienten y con lo que necesitan, alejándose de los propósitos liberales y burgueses que confunden lo bueno con lo que les gusta. El gusto es particular. Lo bueno es social y colectivo.

Como es lógico, no pudimos dejar pasar la oportunidad de preguntarle a Carlos Rodríguez su opinión acerca de la “huelga” general del 29 de Septiembre de 2010:

“Como hemos dicho muchas veces, las huelgas son castigos económicos contra los empresarios explotadores, en consecuencia, una huelga general debe ser contra todo un sistema explotador. Los sindicatos citados, o mejor dicho, el sindicato único CCOO-UGT, no convocaron una huelga contra el sistema en general, la convocaron retorciendo los derechos de los españoles para que no renegaran del sistema y para apoyar al gobierno y gobiernos que mantienen a este sindicalismo único. En esos días los manifiestos del TNS salieron con el lema “HUELGA GENERAL SÍ, PERO NO ESTA”. De cualquier forma queremos hacer notar que el sindicato único CCOO-UGT tiene más presencia en las manifestaciones del día del orgullo gay que en el mundo del trabajo".

De todo lo dicho por Carlos Rodríguez en los párrafos anteriores, destacaría dos frases: “Todos tenemos un nacionalsindicalista dentro” y “CCOO-UGT tiene más presencia en las manifestaciones del orgullo gay que en el mundo del trabajo”.

Por su parte, Jorge Garrido tampoco dudó a la hora de poner en su sitio al “sindicalismo” de UGT y CCOO:

“Es tradicional pensar que un trabajador debe apoyar opciones de trabajadores, y eso para luego pasar a identificar éstas con las opciones de izquierdas. Siempre se ha dicho, no sin cierta razón, que “no hay nada más tonto que un obrero de derechas”.Algo en parte cierto, pero incompleto, porque sí hay algo más tonto que eso, que es un español de izquierdas… Nosotros, como nacionalsindicalistas, recogemos las dos ansias legítimas que tiene que tener cualquier trabajador español: la Justicia Social y el patriotismo.

Respecto a nuestras diferencias con otros sindicatos, tenemos que separar a los que forman parte del Sistema (CCOO y UGT principalmente) de quienes se oponen a él, aunque sea desde posiciones ideológicas distintas. Estamos abiertamente en contra de los primeros, ya que los consideramos el primer obstáculo real para que los trabajadores alcancen la Justicia Social. Obviamente hay ocasiones en que tenemos que ir con ellos en reivindicaciones concretas (por ejemplo, si en una empresa se presenta un ERE y todos acordamos oponernos a él), pero es sólo en cuestiones circunstanciales.

Respecto a la anarcosindicalista CNT, consideraciones ideológicas al margen, no nos gusta su forma de actuar contra el Sistema y desde fuera del Sistema. Su actuación al final es una forma de automarginarse que no va a ningún sitio. Nuestra línea de actuación práctica, también consideraciones ideológicas al margen, se identifica más con la de la anarcosindicalista-posibilista CGT: ir contra el Sistema pero desde dentro del propio Sistema y ofreciendo alternativas realistas. Ello tiene sus inconvenientes y supone exponerse al peligro de dejarse llevar por el mismo Sistema al que se combate, pero entendemos que esa es la mejor vía de actuación.

Los pseudosindicatos del Sistema actúan como esquiroles, son la coartada “sindical” con la que se golpea una y otra vez a los trabajadores en sus derechos laborales, son la otra cara del capitalismo que sirve para mantener controlados a los trabajadores. Su actitud es realmente repugnante”.


En la sociedad que el Sistema nos vende hoy, con la tan elogiada “multiculturalidad”, preguntarse acerca de la opinión de los sindicatos falangistas sobre la inmigración es algo obligatorio. El trabajador español lo está pasando mal y necesita saber que hay alguien que le va a defender de verdad y no le va a dejar vendido.

Estas fueron las respuestas de Jorge Garrido y Carlos Rodríguez acerca de la inmigración.

Jorge Garrido: 

“El problema sindical que genera la inmigración es el del abuso que los capitalistas y los empresarios sin escrúpulos ejercen sobre ellos, pretendiendo con ello abaratar costes y rebajar las condiciones laborales generales. El trabajador español se ve perjudicado por esa práctica, pero el culpable no es el trabajador inmigrante, sino el explotador que se aprovecha de su situación de necesidad. En UNT tenemos muy claro que el problema no es el inmigrante, sino el explotador, y por eso huimos del mensaje fácil, demagógico y falso de que el inmigrante es el problema. Para nosotros las personas son siempre lo primero, sea cual sea su origen, y por ello mientras se respeten la normas básicas de convivencia y de nuestra cultura, no diferenciamos en nuestra labor sindical entre extranjeros y españoles.

UNT defiende a todos los trabajadores por el mero hecho de serlo, y es que hay un principio económico que quienes practican la demagogia con el asunto de la inmigración ignoran siempre: el que trabaja genera más riqueza con su trabajo de la que se lleva en concepto de salario. Otro principio básico en economía es que la población genera sus necesidades y el trabajo necesario para cubrirlas, pues lo mismo que nacemos con una boca para comer, nacemos con dos manos para trabajar. Y eso es así siempre, por lo que un trabajador nunca roba nada a nadie.

¿DEMOCRACIA?... NI HABLAR.

Defendemos la idea de que no permitir la explotación laboral del inmigrante beneficia a todos: al inmigrante en primer lugar, y a los demás trabajadores en general, ya que así no se rebajan las condiciones laborales y deja de aplicarse el criterio de que “tengo a otro que trabaja por menos”.

Como dato os daré el de que en UNT alrededor del 5% de los afiliados son inmigrantes”.

Carlos Rodríguez, por su parte, no se mostró tan permisivo respecto a la inmigración:

“El objetivo que buscaba el sistema en el asunto de la inmigración-invasión que está sufriendo España en los últimos años lo vimos claro desde el primer momento. Los inmigrantes no vinieron a nuestra Patria por propia iniciativa, se les trajo engañados con el ánimo de abaratar la mano de obra mediante la “ley de la oferta y la demanda” y para que no nos enterásemos de esto y no se escucharan voces contrarias, se inventaron chorradas como lo de la xenofobia, el racismo y demás camelos, desculturizando y desnaturalizando España para que no hubiera choques culturales. Al perder España su identidad cultural y su Misión Histórica, en lugar de ayudar a los inmigrantes han conseguido que nos sumemos a ellos en cuanto a esclavitud. En España no hay más nación ni más gobierno que la fuerza del dinero. Esto es una plutocracia masónica”.

Pese a esta diferencia, ambos dejaron muy claro que no existe ningún tipo de enfrentamiento o rivalidad entre UNT y TNS, mostrando palabras cordiales y sin entrar en descalificaciones gratuitas:

“No conocemos mucho de las actividades del TNS actual, pero en cualquier caso observo una línea aparentemente distinta de la nuestra en su forma de trabajar. A nosotros nos parece mejor la nuestra y nos da buenos resultados, y supongo que a ellos les pasará lo mismo con la suya. Lo cierto es que poco más puedo decir sobre este tema”. Jorge Garrido.

“Tengo que decir que conozco al camarada Jorge Garrido personalmente desde antes de que se fundara el TNS, pero permitidme que no me pronuncie sobre la UNT porque desconozco por completo su actividad y sería muy frívolo por mi parte opinar desde el desconocimiento. De cualquier manera siempre celebraré los éxitos de un sindicato con el que compartimos sentimiento e ideología”. Carlos Rodríguez.

Pero en estos tiempos tan duros que corren, a los pocos que dudan sobre la honradez de las palabras de los sindicalistas de corte nacional y comienzan a rechazar a los falsos sindicatos del PSOE y el PCE, puede interesarles las propuestas que TNS y UNT puedan hacerles en materia económica. Nuevamente, dejaré que respondan esas dudas los señores Garrido y Rodríguez:

“Primeramente irnos consolidando como alternativa sindical y aumentar nuestra aún escasa representatividad en las empresas. No basta sólo con estar ahí para asesorar a los trabajadores, sino que la presencia del sindicato debe basarse en su fuerza real y su capacidad de presión y de movilización. Estamos avanzando mucho en ese terreno, pero sin duda aún estamos lejos de alcanzar la fuerza mínima necesaria para ser influyentes a nivel nacional. Queremos ser la alternativa sindical de todos los trabajadores, una opción verdaderamente sindicalista que termine por imponerse a los falsos “sindicatos” del Sistema, UGT y CCOO principalmente.

Después ya podremos aspirar a metas más altas, como la de ser el motor del cambio de sistema económico que España necesita. Pero hasta llegar a ese punto nos queda mucho camino”.

“El principal fallo del sistema capitalista es que su modelo de crecimiento es de tipo exponencial, y eso es insostenible a largo plazo (no sólo por motivos ecológicos). Y eso en lo que se refiere al modelo de producción, porque si analizamos el modelo financiero de que se sirve, es aún peor. No hay una correspondencia real entre la producción de bienes y servicios y el montante monetario que debiera reflejarlos (el PIB), y ese desfase aumenta exponencialmente de generación en generación.

La solución pasa por olvidarse de la idea de crecimiento ilimitado, cambiar el modelo productivo, equiparar economía financiera a economía real, eliminar el sistema monetario basado en el interés del dinero y del capital, volver al patrón trabajo como fuente de valor, hacer del capital un instrumento y no un propietario, estructurar sindicalmente la economía y las empresas, nacionalizar la banca y los seguros, y, en definitiva, hacer que la economía esté para servir al Hombre en sus necesidades, y que no sea el Hombre el que esté al servicio de la economía. Eso sólo puede hacerse con un modelo económico de tipo nacionalsindicalista, y eso es exactamente lo que defiende y propone UNT”.

Estas fueron las respuestas de Jorge Garrido acerca de los objetivos de UNT a medio y largo plazo, además de sus propuestas para salir de la crisis (ya podrían tomar nota esos zánganos que tenemos por clase política).

Carlos Rodríguez también respondió a preguntas similares:

“A medio plazo los objetivos los estamos logrando, queremos ser un embrión del Estado Nacional Sindicalista en el que se incorporen los gremios y cooperen las personas. Aquí todos sabemos hacer alguna cosa y además de ser profesionales en nuestras labores, también tenemos que ser sociales en el Estado, que es donde reside el Bien Común de la Nación.

A largo plazo nuestro objetivo es claro, queremos hacer la revolución Nacional Sindicalista, creando una conciencia de estado en la persona. La revolución no es quemar papeleras ni romper escaparates, la revolución consiste en cambiar las leyes para solucionar los problemas. Queremos una Patria en la que el Estado ordene la Nación a través de la Justicia, sobre todo, la Social, llegando hasta un totalitarismo sindical, que es lo mismo que decir que desde el BIEN SER de la persona se logre el Bien Estar. Leyes para servir a las personas y no personas para servir a las leyes. Creo que está claro”.

“Siempre hemos dicho que la crisis no corresponde a tal o cual gobierno, no, la crisis es producto del sistema democrático de sufragio. Nosotros, en el TNS no somos demócratas, porque lo primero que tiene que hacer un revolucionario es no ser demócrata. Como nos cansamos de repetir, las democracias son un invento del capitalismo para explotar a los trabajadores ofreciéndoles el consuelo de cambiar de tirano cada cuatro años.

La democracia debe ser una participación del pueblo en las instituciones nacionales pero nunca una forma sistemática de gobierno que ha convertido la democracia en una ideología totalitaria opresiva en la que al que no la admita le envías los ejércitos, también democratizados y alejados de las necesidades sociales de las Naciones y pueblos, no dudando en masacrarlos, aunque luego presuman de pacifistas; al fin y al cabo, el pacifismo democrático es la garantía de permanencia de la tiranía económica. Porque la conocemos no queremos la democracia, cuando todo está mal es porque el sistema político es malo y si el sistema es democrático hay que cargárselo para que mejore la situación. Los responsables de la situación están claros, son aquellos que se benefician de la misma, los políticos anti-españoles, anti-sociales y corruptos, los jueces y los fiscales que legitiman a los políticos mediante la aplicación, también de forma corrupta, de unas leyes políticas poco decentes, la banca y las grandes corporaciones financieras que han dilapidado nuestro dinero y a los que encima “rescatamos” con más dinero nuestro, y buena parte de los medios de difusión que a modo de alquimistas transforman lo que no son más que puras golfadas contra España en éxitos que todo el mundo sufre sin darse cuenta o, lo que es peor, sin querer darse cuenta.

Las soluciones serian duras pero efectivas. Salir de la moneda Euro y volver a la peseta. Practicar al limite la autarquía nivelando precios y nóminas durante el tiempo necesario y sin manipular el IPC, de esta forma, al producir en España y consumir lo que se produce en nuestra Nación aumentarían las posibilidades de trabajo, y al abaratar la producción sin desajustar los precios de los productos a las nóminas de los trabajadores, se haría atractiva la compra de nuestros productos aportando cantidades para paliar la deuda externa y aumentando el Producto Interior Bruto.

U.C.M.
Habría que crear una verdadera banca pública mediante la unificación de las cajas de ahorro con dependencia de un Banco de España gobernado por verdaderos españoles, fomentando un crédito que se acople a las necesidades de las personas y no al revés, que serian devueltos en plazos cómodos y a largo plazo. Las hipotecas deben estar en función de las nóminas, sometiéndose a ellas con el mismo interés, de esta manera, nadie se asfixiaría para comprar una vivienda ni por montar una pequeña empresa, además las plusvalías serian estatales rebajando el déficit público, no teniendo que recurrir a las subidas de impuestos, controlando la inflación, que, al fin y al cabo, es el impuesto más disimulado sobre las nóminas de los trabajadores. Hay que animar a la iniciativa privada, en especial a los autónomos, proporcionándoles préstamos sin interés a cambio de que integren a los trabajadores en las empresas a modo de cooperativas sin la burocracia rentista que existe en la actualidad. Hay que crear empresas publicas de producción no funcionarizadas que al igual que en la función social de la banca pública ahorraría en el producto facturado en España, proporcionando puestos de trabajo fijos y justamente remunerados en los que, además, los beneficios también irían a parar al Estado, no democratizado y sí sindicalizado, como su legitimo dueño.

Hay que volver a las escuelas públicas de aprendices, a las Universidades laborales y por supuesto, a las escuelas públicas de peritos.

Además los productos de necesidad publica como los derivados de las industrias de la energía, la sanidad, la enseñanza y la justicia tienen que estar en mano del Estado y no de los gobiernos para que sirvan a la sociedad en lugar de especular con ellas para lucro de los amiguetes de los políticos democráticos de turno.

Y, por supuesto, hay que dotar a las Universidades Públicas de los medios necesarios para la investigación y el avance tecnológico –ningún español con capacidad de estudio debe ser privado de ello.

Todo esto puede ser compatible con lo privado, pero nunca se debe permitir que se deteriore lo público para que haya que acudir forzosamente a lo privado buscando la calidad y, como consecuencia de ello, al lucro de unos pocos particulares. Si quieren venir las multinacionales que vengan, pero anteponiendo los intereses nacionales a los de las grandes corporaciones económicas.

También tendríamos que fomentar la vida en los municipios, dotándolos de todos los medios para hacer a sus habitantes una vida más agradable y proporcionándoles los medios adecuados para que en los lugares en los que se encuentren las materias primas, lleguen también las correspondientes industrias de manufacturación, beneficiándonos al máximo de los productos naturales sin llegar a esquilmarlos e incluso realizando nuevas plantaciones, como es el caso de la industria forestal, y por supuesto, hay que fomentar todo tipo de energía, incluida la nuclear, debidamente controladas, que se pueden producir en España, también mediante empresas públicas.

ENERGÍA NUCLEAR

Como veréis, me he extendido más de la cuenta, pero la única solución que admito para salir de la crisis es la de acercarnos lo más posible a nuestro deseado Estado Nacional Sindicalista. Por supuesto, de todo esto los economistas, y aún más los liberales, no quieren ni oír hablar porque para ellos la economía se basa en las rentas y no en la producción al servicio de la Nación”.

Nuevamente, tengo que agradecer a Jorge Garrido y a Carlos Rodríguez que dedicaran una parte de su valioso tiempo a responder a las preguntas para “La Nación Digital”.

No hace falta ser un lince para saber que si estos hombres pudieran ser escuchados por el trabajador de a pie, la situación sería muy diferente. O, al menos, la población española se cuestionaría algo (que viendo como están las cosas, ya sería un éxito) de lo que pasa a su alrededor.

El mensaje social del nacionalsindicalismo es en el día de hoy más necesario que nunca. El problema sigue siendo el mismo de siempre: los tópicos y los bulos que se han hecho de correr a su alrededor.

Trabajadores, olvidaros del mito del “falangista sanguinario”. Esa mentira histórica tan solo es la propaganda de aquellos que dicen defender vuestros intereses pero que en realidad son socios del Gobierno.

¿Cuántos tuvisteis que ir a la calle sin trabajo para que se decidieran a salir a la calle, y únicamente por qué su silencio ya era demasiado escandaloso?.

¿Acaso han pedido los de UGT y CCOO la nacionalización de la banca y la supresión de las pensiones vitalicias de los políticos?.

¿Acaso habéis olvidado que los parlamentarios del PSOE suelen ser afiliados de UGT? ¿O que un eurodiputado comunista se dedicó junto a sus colegas de las Comisiones a desplegar su violencia tardo-bolchevique por las calles de Madrid en la última farsa sindical?


Trabajadores, no os dejéis que os engañen. La solución no está en la izquierda. Tampoco en la derecha. ¡Está en el nacionalsindicalismo!.■

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ENSAYO SOBRE EL CORPORATIVISMO. SEGUNDA PARTE

ENSAYO SOBRE EL CORPORATIVISMO (II)

por Soldado Vikingo

Eurofighter Typhoon del Ejército del Aire de España, modelo en cuya fabricación participa EADS-CASA, que se encarga, además, de montar los ejemplares destinados a España.

CASA C-101 Aviojet, ÍNTEGRAMENTE DE FABRICACIÓN ESPAÑOLA


Pese a la buena planificación que se pueda hacer de una economía, sería imposible tratar de llevar a cabo el mismo proyecto en dos países distintos, principalmente porque el nivel de recursos y calidad de los mismos suele diferir en cada uno de ellos.

Como toda doctrina económica, el corporativismo no es ninguna excepción. Por lo tanto, sería de locos creer que llevarlo a cabo nos aseguraría el mismo éxito en España y en Alemania. Y no menciono a Alemania por el hecho de que construyera la economía más sólida y fiable del siglo XX sin intervención capitalista o comunista alguna, sino porque es una nación que dispone de mucho más recursos económicos que España.

Con 3 siglos de vida menos que nosotros (como nación unificada), los alemanes han sabido industrializarse a un ritmo que está a años luz del nuestro. Y con una política económica inteligente como la del III Reich, desarrollaron una agricultura "apenas existente" -favoreciendo al pequeño y mediano empresario- y explotaron al máximo su ya de por si excelente industria. Pero mi preocupación actual no es la economía alemana del III Reich, sino la española de 2011. 

España es un país económicamente débil y por eso sufre más que el resto los nefastos efectos de la Bolsa judía de Nueva York. Llevamos décadas vendidos a una política económica especuladora y poco inteligente (y eso sin olvidar que somos “de sangre caliente” y que lo del trabajo tampoco es que nos guste mucho). Analizando nuestra economía sector por sector, nos encontraremos con un desbarajuste grandísimo:

Campaña de MSR en defensa de los trabajadores y productos españoles
El sector primario en España está casi abandonado, reducido a pequeños focos como Almería que, eso sí, alimentan a gran parte de Europa. Sin embargo, las verduras y hortalizas españolas son vendidas al extranjero en lugar de autoabastecernos con ellas los españoles. ¿Qué supone esto?. Que la fruta española de calidad se la vendemos a alemanes, franceses y británicos y en su lugar consumimos (manteniendo así) a los agricultores de Marruecos. En resumen, los españoles somos tan “inteligentes” que preferimos ganar dinero vendiendo buenas verduras al extranjero para después comprar otras de menor calidad a los marroquíes antes que abastecernos de lo nuestro. Priorizamos los beneficios económicos a la calidad de nuestra alimentación.

Pero no toda la culpa es nuestra. El capitalismo y el libre mercado son los culpables de que eso suceda, ya que los agricultores son gente que tiene que sacar a su familia adelante y, como es normal, venden al mejor postor.

El sector secundario es casi inexistente. Históricamente, la industria española se ha concentrado en Cataluña, Vascongadas y Asturias. Durante el franquismo se continuó el proceso industrializador, pero ya dentro de la política capitalista de la globalización. Dentro de este apartado entrarían también las pequeñas y medianas empresas relacionadas con la construcción, de la que hablaré más adelante.

El sector terciario había sido uno de los más explotados hasta fechas recientes, gracias a la gran cantidad de turistas extranjeros que visitan España. Por desgracia, depender de este sector es muy arriesgado, ya que la afluencia de turismo está muy relacionada con la situación económica mundial, además de que estos negocios son verdaderamente productivos en específicas épocas del año. Dentro del sector terciario también estaría la educación, el mejor ejemplo de lo “provechosa” y “rentable” que ha sido la inversión español de los últimos tiempos (sobre todo en maestros sectarios de corte progresista).

Por último, tendríamos al sector de la construcción, especulación pura y dura y sobre el que ha girado la economía española de la última década y principal responsable de la situación actual.

Mapa industruial de España en 1974 - Pincha en la imagen para ampliar
¿Qué soluciones puede ofrecer un cualquiera como yo? Hipótesis y especulaciones, si, pero más que aquellos que ven la solución a la crisis en otorgar subvenciones a diestro y siniestro e incentivar el consumo (que me expliquen a mí cómo la gente que apenas tiene para comer va a consumir en ocio).

Antes que nada, un Estado corporativista tendría que nacionalizar la banca para poner la economía al servicio de la nación. El capital financiero está para servir a los españoles y no para que estos hipotequen sus vidas alimentando a las oligarquías banqueras.

Centrándonos en los diversos sectores económicos, pienso que se debería apostar por la incentivación del sector primario. Está claro que ya a nadie le apetece ocupar esos trabajos; excepto cuando hay crisis, época en la que aquellos que me acusan de “racista” y “extremista” dicen que los inmigrantes deben marcharse porque ya no hay empleo para todos. Una solución podría ser que el Estado se hiciera cargo de las explotaciones ganaderas, pesqueras y agricultoras, en colaboración con pequeñas y medianas empresas del sector. Otra medida a tener en cuenta podría ser que se destinara a grupos de personas a esas labores en épocas de cosecha, tarea que podría ser llevada a cabo por todos aquellos que objetaran al servicio militar obligatorio (en caso de que este volviera a hacerse efectivo) o por individuos que estén cumpliendo pena de cárcel (obviamente, los presos encargados de esas funciones no serían ni psicópatas, ni terroristas, ni violadores ni asesinos en serie; serían individuos que no supusieran un gran peligro para la población). Como última propuesta, también podría destinarse a las explotaciones agrarias a todos aquellos que necesiten comprender lo importante que es el trabajo para ganarse la vida (“en nuestra Patria no habrá sitio para los vagos”) o a los parados temporales que se hallen en la búsqueda de un empleo más cualificado.

Actividad agropecuaria, encuadrada en el sector primario

Una vez España fuera autosuficiente en materia económica, podría pasar a la mejora de la industrialización, cuyo gran objetivo sería fomentar a la industria española, ya que actualmente las pocas empresas de esas características residentes en España son extranjeras (aunque de todos modos, en el sistema actual el dinero va a parar a manos de particulares y no de las naciones). España necesita empresas nacionales dedicadas a la producción de vehículos, electrodomésticos y demás maquinaria. Repito que no podemos depender de productos venidos de fuera, ya que en cualquier conflicto político podríamos vernos perjudicados por ello.

En cuanto al sector terciario, no tenemos que poner todas nuestras expectativas en el turismo, aunque es bien cierto que tendríamos que fomentarlo más aún (por ejemplo, bajando los precios de museos y edificios importantes, y dando entrada gratuita en días especiales). ¿Y qué hacer con el sistema educativo, que actualmente se lleva mucho dinero y la mayoría es malgastado?. Obviamente, no podemos retirar las subvenciones a la educación pública. Pero si que tendríamos que permitir la expulsión definitiva de aquellos sujetos que no quieran ser educados y se nieguen a ser productivos para la nación. Sin embargo, antes de llegar a esa medida, dichos sujetos podrían ser enderezados con una educación estricta o su servicio en la explotación agraria, como he comentado anteriormente.

Aquellos maravillosos camiones PEGASO hechos en España por españoles
Finalmente, el sector de la construcción debería de ser nacionalizado, o al menos, puesto en manos de pequeñas y medianas empresas, para prevenir así la especulación y conseguir que únicamente se construyan las viviendas necesarias, además de evitar la construcción y compra-venta de viviendas que únicamente consigan esclavizar a sus propietarios por la posterior hipoteca bancaria.

En un Estado corporativista, empresas como la ACS de Florentino Pérez no tienen cabida, al igual que el Banco Santander, Inditex, PRISA o Rumasa. El destino de las grandes empresas de origen español tiene que ser el de su nacionalización y contribución a la economía nacional y el bienestar de todos los trabajadores españoles honrados.

Hace poco veíamos que el gobierno venezolano comunista de Hugo Chávez nacionalizaba el Banco Santander. Todo el mundo sabe mi poca “simpatía” por el comunismo… pero esa medida no me apena para nada; si acaso por los españoles que hayan perdido dinero por ello. Pero no puedo sentir ninguna lástima ante esa acción contra un capitalista español que lleva empleos hacia otros países para llevarse más plusvalías gracias a la mano de obra barata.

Caso diferente es el de las multinacionales, porque esas sí que no tienen más capital que el de sus dueños. Las grandes empresas que operan en un determinado país al menos pueden ser nacionalizadas, pero Coca Cola, Nike o McDonalds (por citar algunas) únicamente pueden ser eliminadas del mapa mediante la destrucción de la globalización (porque nacionalizar todas sus filiales sería muy difícil). Pero ese ya es otro tema del que se podría hablar largo y tendido…■

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NUESTRA VIDA

Por Kurt Ellersieck

Publicado en la «La casa de la tropa ϟϟ» nº4 – 1939. Extraído de La Orden ϟϟ, Edwige Thibaut

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La Peña Sacra de Ranchiles (Ensenada de Bolonia - Tarifa) - ¿Altar CELTA?

Nota: yo he extraído el texto del libro de Alejandro Arocha, “El sol negro”, una lectura muy recomendable.

Apunte: El mensaje contiene cierto tono cristiano, y todos sabéis lo que pienso sobre el cristianismo, por lo que no voy a añadir nada al respecto. Son evidentes las connotaciones cristianas en el lenguaje... pero es que a veces utiliza un lenguaje tan poco cristiano... Es este el claro ejemplo de lo que en el programa el NSDAP se denominó CRISTIANISMO POSITIVO, o así creo. Ver si no el punto 24 de los “25 puntos”:

24. Exigimos la libertad de todas las confesiones religiosas dentro del Estado en cuanto no representen un peligro para la existencia del mismo o estén reñidas con el sentimiento, la moral y las costumbres de la raza germana.
El Partido como tal defiende el punto de vista de un cristianismo positivo, sin atarse confesionalmente a una doctrina determinada. Combate el espíritu judeo materialista dentro y fuera de nosotros y está convencido de que un restablecimiento definitivo de nuestro pueblo sólo puede operarse desde adentro sobre la base del principio:

Provecho común antes que provecho particular.

Pero el texto no lo quiero criticar negativamente, al contrario, quiero que este texto melle en todos lo más profundo posible. Es un texto vitalista, combativo y noble. Que el sello de lo que sigue quede impreso eternamente en vuestra voluntad.

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BAELO CLAUDIA (BOLONIA, EN TARIFA)
Vivir significa luchar. Nos enfrentamos a este principio de manera inexorable y dura: como una orden militar, breve y concisa a la cual nadie puede sustraerse. O se acepta esa orden, cumpliéndola del mejor modo posible, o se deserta –y se muere– de una manera lamentable e infamante. No hay otra alternativa.

Vivir significa luchar. Esta orden que la Providencia nos ha dado distingue al señor del esclavo, al héroe del cobarde, al hombre de acción del charlatán, al carácter de la debilidad, define lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto y nos permite valorar nuestro trabajo cotidiano.

ACUEDUCTO DE SEGOVIA
Siempre ha habido en la historia épocas en que se ha creído poder eludir este mandato; en que creíamos que la lucha es una abominación y que la vida es un perpetuo estado pacífico; en que tratábamos de transferir la lucha de este mundo a otro; en que se medía el bien en el grado de la bajeza, de cobardía, de servilismo, y el mal en el grado del acto heroico; en que la traición y la mentira fueron preconizados como medios de presión contra la lucha.

TEATRO ROMANO DE MÉRIDA
Y otra vez, hubo épocas en que el espíritu heroico celebraba su mayor triunfo; en que la fuerza creadora señalaba nuevos caminos, nuevos objetivos a los hombres: en que la lucha tenía la resonancia más extrema a causa de la fuerza original de la voluntad de vivir, y en que el hombre, con su fuerza divina, devolvió su sentido propio a la vida. 

Nos centramos en esta época de energías acumuladas, de espíritu combativo y creador, de la inaudita voluntad de vivir.

Cueva de las Palomas (Tarifa)
Aprobamos la vida porque amamos la lucha, aprobamos la lucha porque amamos la vida. La vida no es para nosotros un valle de lágrimas por encima del cual hay unos dioses desconocidos que gozan al vernos arrastrarnos de rodillas llenos de humildad. Para nosotros, la vida es un campo de batalla que la Providencia nos ha dado, que nosotros queremos conquistar luchando. Nuestra oración es la lucha, nuestra lucha es la oración. La Providencia nos ha dado la vida en la lucha y nosotros queremos dominar la vida luchando.

Nosotros luchamos y somos un eslabón sólido en la cadena constituida por nuestros antepasados y nuestros descendientes. A través nuestro, la vida de los tiempos más remotos debe ser transmitida en la lucha, al futuro.

Tercios españoles
Así es como lo quiere la Providencia; así es como lo queremos nosotros. La Voluntad de la Providencia y la nuestra formarán la época de hoy, de mañana y de pasado mañana, tal y como crearon la época de ayer y de anteayer.

Vivir significa luchar. Durante siglos de luchas, nuestros antepasados nos formaron, permitieron a nuestro pueblo y a nuestros clanes triunfar de la cobardía y la bajeza, del servilismo y de la negación del mundo hasta nuestros días. Es un monumento de la lucha heroica y de inquebrantable voluntad de vivir.

No quedaría nada de nosotros, del pueblo y de los clanes, de las tribus y de la sangre si nuestros ancestros no hubieran amado la lucha como la amamos nosotros.

Nada existiría de la cultura, de los monumentos imperecederos de la literatura, de la música, de la pintura, de la arquitectura si ellos no hubieran aprobado la vida, es decir, la lucha.

Guzmán "El bueno"
(…) Sólo el que lucha puede triunfar y comprender la felicidad de la victoria o del final heroico. Pero el que rehúye la lucha y por lo tanto, la victoria, desconoce su espíritu. No comprenderá nunca el feliz sometimiento que la Providencia dispensa al combatiente que domina la vida; la capitulación es una cobardía y Dios sólo ayuda al valiente.

(…) En cada lugar se libra una batalla decisiva que determina la posición del hombre con relación a Dios. El hombre creador concibe su relación con su dios en la lucha, en la batalla. No considera su combate como una vergüenza, como una condena, un pecado, sino que se ve como un señor, cumpliendo de una manera positiva la orden dada por la Providencia.

¡Vivir significa luchar! Para él el sudor no es el salario de la acción pecadora sino la recompensa de su fuerza configuradora y de su magistral alegría creadora.

(…) no queremos pasar nuestra vida, que la Providencia nos ha dado, en contemplarla como un cenagal de vicio del que nadie escapa; pues nuestra vida no es un pecado ya que nos viene de Dios, y nuestra lucha no es una condenación puesto que es una plegaria heroica.

NIETZSCHE
Dejamos a los cobardes y a los miserables reptar de rodillas, a los pusilánimes gemir de desesperación, pues Dios está con nosotros, porque Dios está con los creyentes.

Saludamos a los espíritus heroicos del lejano pasado como a los compañeros de armas de nuestra vida porque sabemos que una verdad eterna sale de la boca de Nietzsche cuando dice:

«LA GUERRA Y EL CORAJE HAN CONSEGUIDO MÁS GRANDES COSAS QUE EL AMOR AL PRÓJIMO. NO ES VUESTRA PIEDAD SINO VUESTRA BRAVURA LA QUE, HASTA HOY, HA SALVADO A LOS DESGRACIADOS».■

Ciclo Carl Schmitt y El Concepto de lo Político (III)

LA MORAL POLÍTICA

La desaparición de la división derecha-izquierda no quiere, en efecto, decir que todas las distinciones políticas vayan a desaparecer, sino únicamente que esta distinción, tal y como la hemos conocido hasta un tiempo reciente, ha perdido lo esencial de su significado. Reflejo de una época que concluye, su tiempo pasó.
(Alain de Benoist, Más allá de la derecha y de la izquierda)


Me río de aquellos que dicen que la Falange es la extrema derecha o un partido capitalista

¿Qué es la moral política? Cierto es que me he tirado meses pensando en este concepto y a decir verdad lo tenía muy claro hasta que leí a Carl Schmitt. Bien definí anteriormente el concepto como una política sacerdotal en el que las variantes bien y mal o bueno y malo mutaban en forma de derecha y de izquierda. La derecha dice que la izquierda es mala y se cree con la superioridad de imponernos todo aquello que les parece bueno, la izquierda hace lo mismo, y en eso consiste la política (de haberla) en este país. Esta significación parece valida, pero si nos adentramos en la lógica de Schmitt podemos apreciar que pierde todo su significado, pues como bien he intentado demostrar en los anteriores artículos de esta serie inspirada en el el jurista prusiano, ni siquiera existe lo político en nuestro país, ni confrontaciones reales, sólo cortinas de humo; me explico: esas discusiones no entran dentro de lo político porque no dan soluciones políticas. Esas peleas sobre que la derecha es buena o mala o que la izquierda es buena o mala sirven para charlas de sobremesa en Intereconomía o en la barra de un bar, pero eso no es estrictamente lo político, como he dicho antes. Son peleas absurdas entre hombres autodenominados de izquierda o de derecha que al final actúan de la misma forma a favor del sistema y que piensan más en el pasado que en el presente: si en algo se caracterizan los moralistas de la izquierda y de la derecha es en que se creen herederos de las pugnas habidas en el pasado histórico de nuestro país. No es más que parte del espectáculo mediático en que se ha convertido el escenario teatral de lo supuestamente político. Hoy el PP no parece menos de izquierdas que el PSOE ni el PSOE menos de derechas que el PP, por ejemplo. Además, ambos partidos se han incrustado en una misma línea moral y si bien pueden divergir en lo económico, sólo discuten en las formas sobre cómo llevar un mismo caballo, pero no discuten sobre cambiar de caballo.

Que no te digan por dónde tirar, al final acabarás en el mismo punto
Bien es cierto que esta significación pueda tener alguna importancia en una mente actual y distraída que realmente vea una antítesis clara entre ciertos partidos del sistema porque aprecia en ellos una línea de derechas y en otros una de izquierdas. Pero si por algo me planteé el concepto de “moral política” es porque un partido político realmente revolucionario debería despojarse de la idea de la izquierda y de la derecha (y he de reconocer que Benoist me ha ayudado mucho en esta cuestión) y simplemente amoralizarse políticamente, despojarse de la bidireccionalidad derecha e izquierda para tener toda libertad de maniobrabilidad política: estar por encima de la derecha y de la izquierda. Ahora bien, el que yo diga que el PP o el PSOE u otros partidos del sistema ya no son ni la derecha ni la izquierda no quiere decir nada, simplemente que esos partidos han convergido y avanzan ahora juntos a la espera de que surja una nueva unidad que les haga frente y vuelva a constituirse un escenario político español según amigos y enemigos.

Si bien la derecha ha consistido en cierto conservadurismo moral y políticas económico-liberales más o menos rígidas (posiciones conservadoras, capitalistas, religiosas, burguesas o simplemente opuestas a la izquierda política), si la izquierda se ha caracterizado por políticas sociales ya sea bajo un prisma económico-liberal (Social Liberal), económico-socialista (desde una óptica marxista y progresista, obrerista y proletaria o para con los necesitados) o socialdemócrata, en qué lugar situamos fenómenos como los fascismos o el nazismo, mal encasillados en el extremo de la derecha política. Los fascismos y el nazismo demostraron no ser de extrema derecha pese a muchos, pero ojo, tampoco demostraron estar por encima de la derecha y de la izquierda o ser exclusivamente de izquierdas, sino más bien situarse en la izquierda y en la derecha desde un extremo al otro, recorriendo todo el espectro político en una amalgama de ideas muy interesantes (en esto profundizaré en un futuro ciclo sobre los hermanos Strasser). El propio partido NAZI sería considerado de izquierdas en su época a pesar de su fuerte calado conservador: patriotismo, raza... El propio Erik Norling, en su obra “Los Hermanos Strasser y el Frente Negro” publicada por Ediciones Nueva República, diría lo siguiente:

«Con respecto al nacionalsocialismo, una realidad sobresalía: el NSDAP había sido –fundamentalmente entre 1925 a 1930- un partido de izquierdas; nacionalista sí, pero ante todo socialista» (Pág. 20)

«Insistimos: es erróneo seguir con la vulgata que el NSDAP era un partido de extrema derecha. Para sus contemporáneos, se trataba de un partido nacionalista de izquierdas. Los calificativos “socialista” y “obrero” no fueron nunca un señuelo con el que engañar a incautos. Y, por supuesto, si Hitler era la izquierda, los disidentes del nacionalsocialismo hay que situarlos en la extrema izquierda» (Pág. 22)

El Frente Negro
«Un aspecto sobre el que han insistido –no pocas veces de manera morbosa – los historiadores de la Escuela marxista de la segunda mitad del siglo XX es su rechazo de que el fascismo pueda haber sido un movimiento de izquierdas o, al menos, procedente o con raíces ideológicas en la izquierda. En el caso del nacionalsocialismo –y de buena parte de los fascismos europeos de la primera mitad del siglo XX–, esto fue realmente así. Uno de los afluentes que convergen en el nacionalsocialismo procede de la izquierda y es inequívocamente socialista. Se trata de un socialismo nacionalista –no internacionalista, no marxista–, pero ese socialismo no es, en modo alguno y como se ha repetido hasta la saciedad, un burdo señuelo con el que engañar a obtusos incautos». (Pág. 232)

Así qué ¿cómo calificar al nazismo, al fascismo o al sindicalismo como movimientos de extrema derecha si precisamente su componente nacionalista los convertían en anticapitalistas por un lado y antimarxistas por otro, al renunciar al carácter internacionalista de ambas, y demostraron hacer por su pueblo mucho más que cualquier movimiento socializante marxista o atomizante liberal? Conocer más a fondo la naturaleza de los fascismos, del nazismo y del sindicalismo fue lo que me motivó a replantearme los conceptos de derecha y de izquierda desde un extremo al otro. Como dice Benoist “las ideas no valen por la etiqueta que les pongamos encima. Más que las ideas de derecha o de izquierda, lo único que cuenta es defender las ideas justas”.

La moral política, es decir, la calificación de derechas y de izquierdas, tuvo su auge en su momento, durante el siglo XIX y parte del XX, pero hoy dicha distinción es absurda. Antes si existía una configuración entre amigos y enemigos basado en la burguesía contra el proletariado, en movimientos liberales contros otros socializantes… hasta la llegada de los fascismos. La historia política debería replantarse introducir en la lucha de aquellos años veinte, treinta y cuarenta la variante fascista, sindicalista o nazi como un fenómeno distinto a la derecha y a la izquierda que gozaba de cierta transversalidad, pues bien mezclaban ideas conservadoras con políticas socializantes que se distinguían plenamente por su antiliberalismo y defensa a ultranza de su identidad. ¿Es posible calificarlos como de derechas o de izquierdas? No, hacerlo sería una imprecisión, como mínimo una ambigüedad. Y hoy, en perspectiva, vemos que no tiene ningún sentido.

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo una confrontación entre dos formas de internacionalismo aliados (liberalismo y marxismo) contra el fenómeno nacionalista (fascismos, nazismo...). Actualmente esos dos viejos aliados internacionalistas parecen volver a converger, pero carecen de la necesaria oposición que les haga frente: y el terrorismo internacional no es un sujeto político, me niego a darle ese estatus a un “enemigo” casi virtual que hace más por el sistema (pues lo justifica) que contra él. Incidiremos más en estas ideas aun a riesgo de redundarme.

Así que si durante varias décadas la lucha política se configuró según amigos y enemigos en un binomio burguesía contra proletariado y posteriormente en una lucha a escala casi mundial entre internacionalismos y nacionalismos para a posterior triunfo del internacionalismo volver al binomio capitalismo contra marxismo (Guerra Fría), hoy observamos cómo el capitalismo liberal ha triunfado en lo económico y el marxismo en lo cultural, convergiendo: ¡el liberalismo ha ganado el combate económico y el marxismo el cultural! Eso ha conseguido que la derecha y la izquierda pierdan significado, que se desvaloricen, que no tengan un sentido para la actualidad, por mucho que se empeñen en reivindicar dichos conceptos. Son conceptos que deberían estar en desuso, lo mismo que están hoy en día en desuso las palabras “jacobino” y “girondino” o “bolchevique” y “menchevique”.

Pero bien, la lectura de Schmitt me ha ayudado a entender que no existe en la actualidad un ejercicio de moral política en realidad, es decir, una configuración según amigos y enemigos desde lo moral. Hoy, sin duda, se sigue una línea moral específica, que es la marxista cultural. Quien no sigue esa línea queda condenado al ostracismo. Triunfa la neutralidad y el colaboracionismo y toda queja es sólo una apariencia (Ej. Las manifestaciones convocadas por los sindicatos el año pasado). Digamos que la política se ha hecho imposible. Pero los nacionalistas, si nos constituyéramos en un sólido bloque, olvidando las diferencias, podríamos desde lo ético y lo cultural constituir una gran fuerza y devolver a este país su estatus político. Nosotros debemos constituir el enemigo real del sistema y no un chivo expiatorio, nosotros debemos ser esa fuerza de choque revolucionaria que despierte las mientes de nuestros compatriotas. Tenemos que explicarles a nuestros compatriotas quiénes son nuestros enemigos, quieran o no; hemos, por ejemplo, decirles que Mohamed no es nuestro amigo, que el senegalés que vende bolsos tampoco es nuestro amigo,  que el chino que vende bonito y barato no es nuestro amigo, que los independentistas no son gente con la que negociar, sino enemigos de la patria que deberían estar en la cárcel y sus correspondientes partidos ilegalizados, que las feministas y sacerdotes de la "tolerancia" son también unos traidores, bufones subversivos, máximos exponentes de la degradación de nuestra cultura; hemos de afirmar que la chica blanca que se va con un ser extraño a su herencia genética es una traidora y una cualquiera, que quien se casa con un extranjero no eurodescendeiente es una mujer devaluada y que aquella que no dé hijos blancos a Europa es una mujer fracasada; hemos de ser firmes y mostrarnos con dureza y convicción, hemos de concienciarnos de que estamos ante una lucha aun por hacer. La confrontación del futuro hemos de llevarla a cabo nosotros los disidentes contra el sistema, hemos de encumbrar a la disidencia a nuevo modelo de sistema atacando desde lo ético, desde lo cultural y desde lo económico (generando de esta forma lo político, encumbrándonos a lo político como nueva fuerza que es capaz de declarar una lucha, unas intenciones y la guerra a su enemigo). Disidencia contra Sistema es la nueva configuración posible según amigos y enemigos, y en ella no juega papel alguno la derecha y la izquierda. Es de nuevo el nacionalismo contra el internacionalismo, el anticapitalismo contra el capitalismo, es la proposición de banca pública contra la banca internacional, es la invitación de un estado corporativista y nacional contra un modelo mundialista que crece a costa de la soberanía de las naciones, es una guerra a favor de la identidad contra la destrucción de las identidades, es la defensa de la raza contra el mestizaje, es la metapolítica contra la politiquería… Y quien quiera definir eso en conceptos de derecha y de izquierda que lo haga, pero a mi modo de ver caerá en un gran error: no existen los conceptos eternos.■